Elige un escaneo que quieras conservar

Elige un documento que echarías de menos, como unos apuntes de un curso. Deja el archivo de trabajo donde está y crea una copia independiente en otro dispositivo o en el almacenamiento en línea que elijas. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos recomienda guardar copias de documentos en distintos lugares y comprobar que sigan siendo legibles.

Recupera la copia desde donde está guardada

Ve a la ubicación de la copia de seguridad y copia o descarga el documento en una carpeta temporal de prueba. Abre ese archivo recuperado, no el original de la lista de archivos recientes. No borres el original para simular una pérdida. El objetivo es practicar cómo encontrar y abrir la copia guardada.

Revisa el contenido del archivo recuperado

Si es un PDF, recorre sus páginas y compara el número de páginas y algunos detalles con el archivo de trabajo. Si son imágenes, abre las copias y revisa su contenido. Una comprobación por muestreo satisfactoria solo cubre los archivos examinados; no demuestra que todos los archivos del conjunto estén intactos.

Anota una rutina que puedas repetir

Anota dónde está la copia de seguridad, qué archivo probaste y si se abrió correctamente. Programa un recordatorio para repetir la comprobación al menos una vez al año, como aconseja la Biblioteca del Congreso. Si una copia no se abre, conserva el archivo de trabajo e investiga antes de sustituir nada.